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Mi pasión por la fotografía nació a los 13 años, aunque mentalmente ya me acompañaba desde antes. Con una sencilla cámara de 35 mm de plástico, comencé a capturar los momentos importantes de mi vida, como los largos paseos que hacía con mis compañeros del seminario. Esos senderos me enseñaron a observar el mundo desde otra perspectiva, a descubrir la belleza en los detalles cotidianos y a valorar cada instante como único.
A los 16 años, mi camino fotográfico tomó un nuevo rumbo cuando mi padre me regaló una cámara Canon de 35 mm. Esa cámara se convirtió en una extensión de mí mismo. Tomaba fotos de todo: amigos, paisajes, animales y cualquier cosa que despertara mi curiosidad. Experimentaba con los parámetros, la luz y la composición, aprendiendo con cada disparo. Esos años fueron mi primera escuela fotográfica, acompañada de montones de negativos y fotografías impresas que aún conservo como tesoros de mi evolución artística.
Mi verdadera pasión por la fotografía se disparó en tercero de preparatoria, cuando tuve la oportunidad de aprender a revelar fotos en un cuarto oscuro. El proceso me fascinó: desde capturar la imagen hasta verla surgir en el papel con el revelador. Fue ahí donde comprendí que la fotografía era mucho más que imágenes; era un arte, un lenguaje y una forma de conectar con los demás.
Con ese entusiasmo, decidí formalizar mi formación al estudiar Artes Visuales con orientación en fotografía en la Universidad de Guadalajara. Más tarde, profundicé en Artes Audiovisuales en una institución privada, buscando ampliar mi comprensión y habilidades en el mundo de la imagen. Sin embargo, mi aprendizaje no se ha detenido ahí. Desde 1993 hasta hoy, he seguido actualizándome, tomando cursos, diplomados y explorando nuevas técnicas y enfoques. La fotografía es un arte en constante evolución, y yo evoluciono junto a ella.
Lo que busco transmitir a través de mis fotografías es complejo y simple al mismo tiempo. Cada imagen cuenta historias múltiples: la que vive el sujeto en el momento capturado, la que imagino yo como fotógrafo, la que el lente decide mostrar y, finalmente, la que el espectador interpreta desde su propia perspectiva. Mi trabajo no busca imponer una emoción, sino despertar algo en quien lo observa.
Mi inspiración puede venir de cualquier cosa: un paisaje, un rostro, una textura, un misterio. Lo importante no es lo que capturo, sino lo que esa captura transmite. Creo firmemente que cada cosa tiene algo que contar; mi trabajo es descubrirlo y compartirlo. Y aunque disfruto mucho del lightpainting, la fotografía periodística, los paisajes y la fauna, no me encierro en un solo estilo. Mi enfoque es siempre aprovechar lo que tengo al alcance, desde mi cámara profesional hasta mi celular, y dejar que mi imaginación fluya.
A lo largo de los años, he participado en diversos proyectos y colaboraciones. Aunque los reconocimientos no han sido mi meta, valoro profundamente la conexión que mis imágenes logran con las personas. Para mí, la verdadera recompensa es saber que mi arte puede resonar, emocionar y generar empatía.
Cada fotografía que comparto es un reflejo de mi viaje artístico y personal. Como artista, mi misión es expresar, conectar y compartir universos, mostrando nuestras similitudes y diferencias a través de imágenes. La fotografía es mi manera de decir que, aunque el mundo es inmenso, siempre podemos encontrar puntos en común que nos unan.
Te invito a explorar mi galería y descubrir las historias que mis fotografías quieren contar. Tal vez encuentres una imagen que despierte algo dentro de ti, una emoción, un recuerdo, o incluso una nueva perspectiva. Conectar contigo, como espectador, es lo que da sentido a mi trabajo.
Alex Carranza.